Una cocina partida en dos.
Una barra al medio divide el equipo. Cada lado tiene la mitad de lo que necesitás. Para que salga el plato, tienen que colaborar.
Partida en vivo · 6 jugadores
Cocción y entrega
Preparación y emplatado
Sumar puntos es solo la mitad del juego.
La otra mitad es no perderlos. Y los ingredientes no son infinitos: cada decisión de qué cortar, qué cocinar y qué tirar es una decisión real.
Y arriba de todo esto, el facilitador todavía puede cambiar las reglas.
El facilitador
es el master chef de las partidas.
Maneja una botonera. Pide comandas. Cambia jugadores de lado en el medio de la partida. Mueve ingredientes de un lado al otro. Pausa. Y, si quiere, prende fuego la cocina.
Mientras la cocina arde, nadie puede entregar. Hay que apagar el fuego primero. Y el reloj sigue corriendo.
Esa es la gracia: el equipo no controla el contexto. Solo decide cómo responder.
La partida termina. La conversación empieza.
Mientras el equipo cocina, se habla. Esa conversación es el material del reporte de Procesos de Equipo: cómo se coordinaron, quién sostuvo al resto y qué pasó cuando se prendió fuego la cocina.
El mismo reporte sirve para todos los objetivos: por eso dos sesiones distintas se pueden comparar. Lo que cambia según el objetivo es cómo se facilita la sesión y cómo se devuelven los resultados.
Esto no se cuenta.
Se juega.
Diez minutos, tu equipo, y una cocina que probablemente se prenda fuego. Reservá una demo y jugala con ellos.